LAURA DE NOVES (1308-1348)


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Siglo XIV, Provenza. De ella se enamora el gran humanista y poeta italiano Francesco Petrarca (Arezzo,1304- Padua,1374), si bien, ella no le corresponde y a lo que parece es una mujer casada.
No termina de estar clara la realidad de la existencia de Laura, algunos críticos afirman que es una entelequia poética. Sea como fuere, Laura es la musa del corazón de Petrarca, a la que dedica su vida y su obra, así: el Canzoniere.
Crea de este modo, Petrarca una escuela que se prolonga en el Renacimiento y en el Barroco y aun en nuestros días, donde el poeta debe su sentir y sus versos a la mujer que le inspira: escuela petrarquista.

El Canzoniere incluye un poema en el que el enamorado autor agradece a la vida y al propio universo que le hayan puesto en su camino el encuentro con Laura. Deja claro que toda su vida estará encaminada a ensalzarla y amarla. Sigue pues, en este sentido, Petrarca la estela de los trovadores provenzales, que inician su andadura lírica en el siglo XI. Lo que diferencia a Petrarca de los trovadores es que parece humanizar su poesía, su sentir acompaña su vida desde el análisis de sus emociones hasta sus actos cotidianos, y una vez muerta Laura, los poemas se prolongan en el tiempo de vida del poeta.
Dividimos así los versos dedicados a Laura, en los poemas in vita y los poemas in morte, tras la muerte de Laura por la peste que asolaba Europa.

Gocemos ya de la bendición al día en que Petrarca conoce a la bella Laura, soneto LXI del Canzoniere:(año 1374)



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Benedetto sia'l giorno e'l mese e l'anno
e la stagione e'l tempo e l'ora e'l punto
e'l bel paese e'l loco ov'io fui giunto
da'duo begli occhi che legato m'ànno;

E benedetto il primo dolce affanno
ch'ì ebbi ad esser con Amor congiunto,
e l'arco e le saette ond'ì fui punto,
e le piaghe che'nfin al cor mi vanno.

Benedette le voci tante ch'io
chiamando il nome de mia donna ò sparte,
e i sospiri e le lagrime e'l desio;

e benedette sian tutte le carte
ov'io fama l'acquisto, e'l pensier mio,
ch'è sol di lei; si ch'altra non v'à parte.

Petrarca, Canzoniere (Año 1374)
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Bendito sea el día, el mes, el año
y la estación y el tiempo y la hora y el punto
este divino lugar donde fui unido
a los bellos ojos a los que me he atado.

Y bendito el primer dulce ardor
que sentí al fundirme con Amor
y el arco, las flechas que me traspasaron
y las llagas que me van al corazón.

Benditas todas ias palabras que yo
pronunciando su nombre he esparcido
y los suspiros y las lágrimas y el deseo;

y sí, benditos sean los escritos
donde yo gané mi fama, y mi pensamiento,
que es solo de ella, ah, sí, pues no de otra.

Traducción: Elena Pascual



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Así se confiesa Petrarca a Senuccio, un buen amigo, para sincerarse, desahogar sus penas y tormentos de amor ante la indiferencia y la volubilidad de Laura, estamos ante el soneto CVII del Canzoniere:


Sennuccio, i' vo' che sapi in qual manera
trattato sono e qual vita è la mia:
ardomi e struggo ancor com' io solia,
l'aura mi volve, e son pur quel ch' i' m' era.

Qui tutta umile e qui la vidi altera,
or aspra, or piana, or dispietata, or pia;
or vestirsi onestate, or leggiadria,
or mansueta, or disdegnosa e fera.

Qui cantò dolcemente, e qui s' assise,
qui si rivolse, e qui rattenne il passo,
qui co' begli occhi mi trafisse il core;

qui disse una parola, e qui sorrise,
qui cangiò il viso. In questi pensier', lasso,
notte e dí tiemmi il signor nostro Amore.

Petrarca, Canzoniere (Año 1374)
Senuccio, quiero que sepas cómo era y
soy tratado y cómo es mi vida:
ardo y me atormento como antes,
el recuerdo me envuelve y soy cual era.

Aquí se muestra humilde, aquí altanera
o áspera o tierna o despiada o humilde
o se viste de honesta o de coqueta,
o es dulce o desdeñosa o fiera.

Ahora canta dulcemente, se serena,
después se revuelve, y detiene el paso,
con sus ojos me desata el corazón;

Después dice una palabra y sonríe
y cambia el rostro. Así, inquieto,
noche y día me tiene el señor nuestro Amor.

Traducción: Elena Pascual

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Y ahora veamos las últimos versos de uno de sus poemas in morte, que, en este caso pertenece a otra obra: Triumphus eternitatis (Triunfo de la eternidad)

Felice sasso che 'l bel viso serra!
ché, poi ch' avrà ripreso il suo bel velo,
se fu beato chi la vide in terra,
or che fia dunque a rivederla in cielo?

Petrarca, Trionfi (Año 1374)
¡Feliz la losa que cubre su bello rostro!
Que, después de que se haya quitado el velo hermoso,
si fue feliz quien la vio en la tierra,
ay, ¿qué no será el que la vea en el cielo?

Traducción: Elena Pascual

Así declara como todo un manifiesto poético, la dedicación de su alma, de su arte, de su sentir a Laura, como motivo último de su vida y es el soneto CCCLXIV:. Si bien en este soneto reflexiona ante la consideración máxima de su amada frente a la religiosidad, y su petición a Dios, es la de recibir el perdón que su atrevimiento requiere, pues se muestra contrito y arrepentido ante los errores cometidos. Este sentir dolido, interrogante y lleno de d
esazón, nos hace pensar en cómo el poeta sentía ya la cercanía de la muerte y la necesidad de la aprobación religiosa y el reconocimiento de su piedad.


Tennemi Amor anni ventuno ardendo,
lieto nel foco e nel duol pien di speme;
poi che Madonna e 'l mio cor seco inseme
saliro al ciel, dieci altri anni piangendo.

Omai son stanco, e mia vita reprendo
di tanto error, che di vertute il seme
à quasi spento, e le mie parti estreme,
alto Dio, a te devotamente rendo,

pentito e tristo de' miei sí spesi anni
che spender si deveano in miglior uso,
in cercar pace ed in fuggir affanni.

Signor che 'n questo carcer m' ài rinchiuso,
tràmene, salvo da li eterni danni,
ch' i' conosco 'l mio fallo, e non lo scuso.

Petrarca, Canzoniere (Año 1374)
Me tuvo Amor veintiún años ardiendo
contento con el fuego y la esperanza;
después mi señora y corazón
fueron al cielo: otros diez años llorando.
Ahora ya cansado, mi vida rescato
de su error, mi virtud he disipado
y mi atrevido delirio impío
a ti, Señor Mío, encomiendo,

arrepentido, triste de mis locos años
que debería haber empleado
en buscar paz y huir de engaños.

Señor, que en esta cárcel me dejaste,
escúchame, sálvame de los errores
que yo reconozco y me arrepiento.

Traducción: Elena Pascual
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